Aprender historia ya no significa necesariamente sentarse frente a un libro, entrar en un museo o escuchar una clase. Instagram, TikTok y YouTube se han convertido también en espacios de divulgación, capaces de despertar la curiosidad por un edificio, una obra de arte, un personaje histórico o una pequeña localidad a través de vídeos que apenas necesitan unos minutos para atrapar al espectador.
Detrás de ese fenómeno se encuentran creadores que han sabido adaptar materias tradicionalmente asociadas al ámbito académico a los códigos de las redes sociales. No todos proceden de la misma disciplina ni divulgan de la misma manera. Algunos parten de los viajes y las curiosidades, otros de la arquitectura y el arte y otros directamente de la enseñanza de la Historia.
Ariane Hoyos, Ter y el jiennense Ángel Cantero, creador de Lavín qué historia, representan tres maneras diferentes de conseguirlo. Sus contenidos demuestran que detrás de aquello que vemos todos los días puede esconderse una historia que merece ser contada.
Ariane Hoyos: descubrir la historia que se esconde detrás de cada lugar
Viajar y conocer la historia de un destino pueden formar parte del mismo contenido. Es una de las claves del éxito de Ariane Hoyos, creadora originaria de Santurtzi (Bizkaia) que ha construido una amplia comunidad en redes sociales mostrando lugares, curiosidades, patrimonio y episodios culturales e históricos.
Sus primeros pasos en TikTok no estaban necesariamente encaminados hacia la divulgación. Sin embargo, con el tiempo encontró un formato propio en el que los viajes sirven como punto de partida para descubrir historias y singularidades de los lugares que visita.
Una de las particularidades de sus contenidos es precisamente que el interés no depende de encontrarse ante uno de los grandes monumentos del mundo. Ariane ha demostrado que prácticamente cualquier localidad puede esconder una buena historia. Algunos de sus vídeos sobre municipios españoles como Getafe o Fuenlabrada han llegado incluso a despertar más interés que contenidos grabados en grandes destinos internacionales.
Su propuesta se mueve así entre el viaje y la divulgación cultural. Arquitectura, barrios, edificios, costumbres y episodios históricos aparecen explicados mediante vídeos ágiles en los que la curiosidad inicial funciona como puerta de entrada para conocer algo nuevo.
El alcance conseguido refleja el interés que existe por este tipo de formatos. En marzo de 2025, Crónica Vasca situaba en más de un millón la suma de seguidores de Ariane Hoyos entre TikTok e Instagram. Además, en 2024 recibió el Premio Ídolo en la categoría de Entretenimiento.
Su manera de viajar también reivindica aquellos destinos que muchas veces quedan fuera de los circuitos turísticos más evidentes. Una filosofía que en 2026 la llevó a participar en una iniciativa destinada a descubrir rincones de España viajando en tren y poniendo el foco en el propio recorrido y en las historias que aparecen por el camino.
Ter: de las Kardashian a la Historia del Arte
¿Se puede explicar arquitectura hablando de las Kardashian? ¿Y utilizar referencias de internet para comprender la Historia del Arte? Ter lleva años demostrando que sí.
Nacida en Madrid en 1990 y arquitecta por la Universidad Politécnica de Madrid, esta creadora de contenido ha desarrollado una particular forma de divulgación en la que arquitectura, diseño, arte, internet y cultura pop conviven dentro del mismo discurso.
Buena parte de su éxito reside precisamente ahí. Conceptos que podrían parecer reservados a especialistas aparecen relacionados con celebridades, películas, música, memes o fenómenos digitales reconocibles para millones de personas. El resultado rompe con las fronteras habituales entre la denominada alta cultura y la cultura popular.
Su trabajo como divulgadora recibió en 2022 el Premio AD a la Divulgación, concedido por Architectural Digest España, como reconocimiento a una trayectoria que ha contribuido a acercar la arquitectura, el diseño y la cultura a nuevos públicos.
Pero la apuesta de Ter por enseñar arte ha ido más allá de sus publicaciones en redes sociales. La creadora está detrás de Focusarte, una plataforma concebida específicamente para aprender Historia del Arte mediante contenidos audiovisuales.
Su recorrido abarca desde las pirámides hasta los videojuegos, con más de 80 lecciones en vídeo y más de 400 obras analizadas. En lugar de limitarse a enumerar movimientos y fechas, las explicaciones parten de preguntas capaces de despertar curiosidad: por qué el Guernica está pintado en blanco y negro, por qué Dalí representaba relojes derretidos o qué importancia tenía el color en la obra de Van Gogh.
El proyecto recorre Grecia y Roma, la Edad Media, el Renacimiento, el Barroco, el Neoclasicismo, el Romanticismo y las vanguardias, pero también se adentra en videojuegos, realidad virtual e inteligencia artificial. Una concepción amplia de la Historia del Arte que conecta el pasado con las imágenes y tecnologías del presente.
Ángel Cantero y Lavín qué historia: aprender a mirar Jaén de otra manera
El fenómeno de la divulgación histórica en redes sociales también tiene nombre propio en Jaén. Ángel Cantero, profesor de Geografía e Historia y creador de Lavín qué historia, ha convertido el patrimonio jiennense en el protagonista de buena parte de sus contenidos.
Graduado en Geografía e Historia por la Universidad de Jaén, Cantero encontró en las redes sociales una herramienta con la que trasladar fuera del aula una inquietud estrechamente relacionada con su profesión: conseguir que la población conozca el patrimonio que tiene a su alrededor.
El origen de Lavín qué historia está ligado precisamente a la educación patrimonial. Tras realizar un Máster en Estudios Avanzados en Patrimonio, Cantero centró su trabajo final en cómo acercar el patrimonio de Jaén al alumnado de Secundaria, recurriendo a herramientas como la gamificación, el aprendizaje cooperativo o las salidas de campo.
Las redes terminaron convirtiéndose en otro instrumento para alcanzar ese objetivo. A través de un lenguaje cercano, referencias actuales, humor y expresiones reconocibles para los jiennenses, comenzó a explicar acontecimientos, monumentos, personajes, leyendas y curiosidades de la provincia.
El proyecto parte además de una idea sencilla: para valorar y proteger el patrimonio primero hay que conocerlo. De ahí que sus publicaciones no se queden únicamente en las grandes páginas de la historia provincial, sino que presten atención a elementos cotidianos, tradiciones, palabras, paisajes y rincones que ayudan a explicar la identidad de Jaén.
La fórmula terminó dando el salto del teléfono móvil al papel. En 2022 publicó ¡La vin qué historia de Jaén!, un libro dedicado a recorrer la historia, el patrimonio y las curiosidades de la provincia manteniendo buena parte del tono cercano desarrollado previamente en internet.
A aquella primera publicación se ha sumado posteriormente ¡La vin qué jaeneras!, con lo que el profesor y divulgador jiennense cuenta ya con dos libros publicados vinculados al universo construido alrededor de Lavín qué historia.
Su presencia pública ha trascendido igualmente las redes sociales. En 2024 fue elegido pregonero de la Feria de San Lucas de Jaén y sus contenidos continúan reivindicando las posibilidades culturales, patrimoniales y naturales de la provincia, llegando incluso a responder a quienes sostienen que en Jaén «no hay nada» mediante ejemplos de lugares y experiencias que pueden encontrarse en el territorio.
De memorizar fechas a querer saber qué ocurrió
Ariane Hoyos, Ter y Ángel Cantero parten de ámbitos diferentes, pero comparten algo fundamental: han entendido que divulgar en redes sociales exige encontrar primero una historia capaz de despertar curiosidad.
En sus contenidos, el conocimiento no aparece necesariamente como una sucesión de fechas, estilos artísticos o nombres que hay que memorizar. Una estación de tren, una fachada, un cuadro, un pueblo de Jaén o incluso una referencia a una celebridad pueden convertirse en el comienzo de una explicación mucho más amplia.
Las redes sociales tienen además una capacidad que difícilmente podían alcanzar los formatos tradicionales: llevar una pequeña historia directamente hasta la pantalla de miles o millones de personas que, probablemente, no estaban buscándola.
El vídeo breve no sustituye a un libro, una clase, una visita guiada o un museo. Puede hacer, sin embargo, algo decisivo: provocar que alguien quiera abrir ese libro, visitar ese museo, observar con más atención un edificio o preguntarse qué ocurrió en el lugar por el que pasa todos los días.
Y quizá ahí se encuentre una de las principales transformaciones de la divulgación histórica en internet. La Historia sigue siendo la misma; lo que está cambiando es la forma de llegar hasta ella.




