“¡Viva la gracia!” es otra Oda a la alegría, un homenaje a las comunidades que han dado forma y color a los paisajes sonoros de la actual Bolivia. Desde el siglo XVII, los villancicos de remedo florecen en la Península Ibérica cruzando el océano para extenderse por las tierras americanas. Estas polifonías paralitúrgicas, impregnadas tanto de ingenuidad como de risas y burla, acompañaban principalmente a las fiestas de Navidad. A través de sus textos en “bozal” o “habla de negros”, esbozan una mirada musical sobre el otro, imitando con ternura, malicia o picardía los acentos, las personalidades y describiendo las diferentes formas extravagantes de bailar, cantar y tocar instrumentos. Esta fascinación por la alteridad sigue siendo fuente de inspiración y a mediados del siglo XX un buen número de danzas de remedo de fiestas patronales y de carnaval en Bolivia representaban nuevamente ese otro venido de África. El concierto de hoy reconoce y rinde así homenaje a las culturas africanas que han inspirado y enriquecido de manera inconmensurable los universos musicales y coreográficos bolivianos y de todas las Américas.
