El 25 aniversario de FeMAUB termina con gran éxito de público y crítica

Con el programa más completo y extenso de su historia, el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (FeMAUB) ha soplado las velas de su 25 aniversario este 2021 por todo lo alto. Lo ha hecho con más de una veintena de conciertos incluidos en su ciclo “Conmemoraciones”, que comenzó el 13 de noviembre y se extendió hasta el pasado día 12 de diciembre. “Desde el equipo del FeMAUB nos sentimos sumamente satisfechos con los resultados de esta edición conmemorativa.  El FeMAUB ha cumplido con creces los objetivos marcados para este 25 aniversario, ampliando su calendario de conciertos y sirviendo de sede al principal congreso de musicología celebrado en España”, asegura Javier Marín, director del festival, y añade que, “más allá de lo anterior, FeMAUB 2021 ha servido para que el público se reencuentre consigo mismo y con los artistas en las dos ciudades sede, en medio de un gran ambiente de festival”.

Otras de las secciones que ha contemplado la programación ha sido el ciclo de Música de cámara en las Ciudades Patrimonio (FeMAUB Patrimonio), una coproducción con el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España. Además, este año ha sido el primero tras la irrupción de la pandemia en el que se han recuperado otras secciones importantes del festival, las que buscan educar en música a los más pequeños con los conciertos didácticos y los conciertos sociales, dedicados en esta ocasión al personal sanitario, en primera línea frente a la pandemia por Covid-19.

Este 2021 se ha potenciado la difusión del festival, pues al reencuentro físico con el público se suma la grabación y retransmisión de una decena de conciertos en streaming, a través del canal de YouTube y redes sociales del festival, algunos de los cuales serán llevados al disco y publicados con discográficas. Junto a los programas de recuperación, seña de identidad del festival que subraya su capacidad de difusión y potenciación del patrimonio histórico musical, destaca la sección FeMAUB Académico que ha traído, además de diversas conferencias, la celebración del X Congreso de la Sociedad Española de Musicología. Además, uno de los grandes hitos de esta edición conmemorativa ha sido la presentación de un triple CD recopilatorio con los mejores directos del festival, que ha publicado la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y que se encuentra ya accesible en red (http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.do?control=BVA20210001116). En breve se completará la impresión del libro conmemorativo del 25 aniversario, en dos volúmenes, que será publicado por la Diputación Provincial de Jaén presentado en próximas fechas.

Marín ha recalcado el “agradecimiento muy sincero al conjunto de las entidades organizadoras, coproductoras y colaboradoras por hacer posible que este hermoso sueño cultural se haya hecho realidad un año más”, al tiempo que afirma que “nos encontramos ya trabajando en el diseño de la próxima edición”.

Conoce los monumentos de Baeza y Úbeda ordenados por épocas

Localizadas en el centro geográfico de la provincia de Jaén, en la comarca de La Loma, y separadas entre sí por apenas 9 kilómetros, la historia de Úbeda y Baeza corre de forma paralela y su rico patrimonio es el resultado de las diferentes culturas que se han ido sucediendo en el territorio.

Texto: José Manuel Almansa Moreno
Fotos: Seturja Turismo Jaén

La presencia de población en ambas ciudades se remonta a la Edad del Cobre (III-II milenio a.C.), estando documentada la existencia de asentamientos prehistóricos que controlarían las tierras fértiles del valle del Guadalquivir debido a su situación privilegiada. Posteriormente, en época íbera, ambas ciudades formarían parte de una red de oppida (poblados fortificados) que controlarían la región de la Oretania, pasando después bajo dominio romano a integrarse en la provincia Tarraconensis (siglo II a.C.).

No tenemos muchos datos sobre los municipios de Bétula (Úbeda) y Bibatia/Viatia (Baeza), si bien todo nos hace pensar que tendría una importancia menor respecto a municipios cercanos como Cástulo (Linares). Comenzado su declive en época bajoimperial (siglo IV d.C.), Baeza aún mantendría cierta importancia durante la época visigoda (siglo VII d.C.), pues contaría con una sede episcopal -en detrimento de la de Cástulo-.

Es con al-Ándalus cuando ambas ciudades comienzan su verdadero desarrollo urbano. Sabemos que el emir omeya Abd al-Rahman II (822-852 d.C.) ordena la fundación y fortificación de las ciudades de Madinat Ubbadat al-Arab (Úbeda) y Bayyasa (Baeza). Ambas urbes presentarían un castillo o recinto defensivo (alcázar), donde se situarían los principales edificios de representación del poder, así como la mezquita aljama. Alrededor de éste se desarrollaría la medina propiamente dicha, espacio urbano de trazado irregular en el que destacaría la existencia de un espacio abierto con carácter comercial (zoco) y las diferentes mezquitas de barrio. Ambas ciudades estarían delimitadas por un circuito amurallado en piedra, guarnecido con numerosas torres y horadado con varias puertas (algunas de las cuales serían reformadas en época almohade).

Baeza sería conquistada por el rey Fernando III el Santo en 1227, mientras que Úbeda lo hace un poco más tarde, en 1233. Desde este momento, Baeza y Úbeda se convierten en ciudades realengas, dotadas con un gran alfoz y con numerosos privilegios gracias al Fuero de Cuenca (lo que atraería a la nobleza castellana, que participarían en la repoblación del territorio y en la conquista del Reino nazarí de Granada). Además de ello, en Baeza se restauraría la sede episcopal (que, tras la conquista de Jaén en 1246, pasaría a ser compartida).

En este momento se establecerían las diferentes parroquias o collaciones (llegando a ser doce en Baeza y once en Úbeda), las cuales se ubicarían tanto dentro del recinto amurallado como en los arrabales exteriores. Estas iglesias, algunas de ellas construidas sobre antiguas mezquitas, fueron labradas en estilo tardorrománico (Santa Cruz y San Juan Bautista en Baeza, o San Pedro en Úbeda) o en estilo gótico-mudéjar (iglesias del Salvador y San Andrés en Baeza, o San Pablo y Santa María en Úbeda). Además, hay que mencionar la llegada de las primeras órdenes religiosas, que tendrían un carácter fronterizo y mendicante: trinitarios, mercedarios, franciscanos y dominicos.

Durante la Baja Edad Media se configuran algunos de los espacios urbanos más relevantes de las dos ciudades (la Plaza de Toledo de Úbeda o la Plaza del Mercado de Baeza), espacios con soportales donde se llevaba a cabo el mercado y se localizaban talleres artesanales y casas-tienda. También habría que mencionar la existencia de otras plazas (Paseo del Mercado en Úbeda o la Plaza de Santa María en Baeza) que representaban el poder civil y eclesiástico de las dos ciudades, localizándose aquí las casas consistoriales junto a otros edificios de relevancia.No hay que olvidar que en ambas ciudades también tendría su hueco la comunidad judía, habiendo constancia de la existencia de sinagogas y conservándose aún en la actualidad numerosas casas ornamentadas con símbolos hebreos, como la estrella de David.

Sin duda, el período más floreciente de ambas ciudades es el siglo XVI, cuando se lleva a cabo una importante actividad constructiva que vendría a transformar la ciudad medieval heredada. Poco tiempo antes se había producido la demolición de los respectivos alcázares por orden de los Reyes Católicos (con el fin de evitar los enfrentamientos de la nobleza local), quedando estos espacios totalmente abandonados y produciéndose el gran desarrollo urbanístico de los arrabales.

Gracias al mecenazgo de diferentes miembros del clero, y muy especialmente de la nobleza (entre la cual sobresalen familias como la de los Cobos), durante el Renacimiento se reforma la mayoría de los templos medievales (que ven remozadas sus fábricas con la incorporación de portadas, torres o capillas funerarias), siendo igualmente en este momento cuando se establecen nuevos conventos y monasterios (llegando a haber 17 fundaciones religiosas en Baeza y 15 en Úbeda). Del mismo modo, son numerosos los palacios y las casonas que se construyen en esta centuria, tanto en estilo tardogótico (Palacio de los Salcedo y de Jabalquinto en Baeza) como renacentista (Casa de las Torres, Palacio del Deán Ortega o de Vázquez de Molina en Úbeda), pudiéndose mencionar, del mismo, modo la fundación de numerosos establecimientos asistenciales (entre los cuales sobresale el soberbio Hospital de Santiago de Úbeda) o de carácter educativo (la Universidad de Baeza, una de las cuatro instituciones universitarias fundadas en el siglo XVI en Andalucía –junto con las de Sevilla, Granada y Osuna–).

La mayoría de estas construcciones son realizadas por arquitectos que integran el conocimiento de la cantería medieval con las novedades arquitectónicas venidas de Italia. Entre otros sobresale la figura de Andrés de Vandelvira, maestro en el arte del corte de la piedra (estereotomía) y artífice de gran número de edificaciones en la provincia de Jaén, y cuya influencia se extiende por la Baja Andalucía e incluso por la América virreinal. Además, hay que mencionar que la mayoría de estas construcciones se complementan con modificaciones de la trama urbana colindante (con la apertura de plazoletas, creación de nuevas calles, alineación y ensanchamiento de otras, etc.), e incluso con la mejora de las infraestructuras hidráulicas.

Frente a la pujanza del Renacimiento, el siglo XVII está marcado por un proceso de decadencia, que en parte coincide con la crisis del Imperio español. Si bien asistimos a un estancamiento en el desarrollo arquitectónico de ambas ciudades, no obstante podemos hablar de un proceso de “conventualización” del espacio urbano (llevado a cabo como consecuencia de los postulados de la Contrarreforma Católica); así, se construirían numerosas capillas urbanas, hornacinas devocionales, cruces, ermitas, etc. con el fin de remarcar el carácter católico de las ciudades, que contaba con momentos de especial auge con motivo de determinadas celebraciones como la Semana Santa, el Corpus Christi, romerías, fiestas dedicadas a los principales santos de las diversas órdenes religiosas, etc.

Olvidadas durante los siglos del Barroco, a mediados del siglo XIX se produce la llegada a Úbeda y Baeza de los primeros viajeros extranjeros (Richard Ford, Alexandre de Laborde, Charles Davillier…), quienes describen a ambas ciudades como estancadas en el tiempo, y sumidas en un avanzado estado de decadencia (en parte como consecuencia de los efectos de la Guerra de la Independencia y de las diferentes desamortizaciones eclesiásticas). Estos acontecimientos supondrían el expolio de su rico patrimonio artístico y la supresión de gran número de fundaciones piadosas y conventos, muchos de los cuales serían demolidos por su avanzado estado de ruina o pasarían a tener nuevos usos: oficinas de la administración, cuarteles, cárceles, servicios sanitarios, mercados, escuelas, posadas, etc. Prueba de esta decadencia sería también la supresión de la Universidad baezana en 1824, que pasaría a reconvertirse en instituto de bachillerato; allí impartiría clases de francés el poeta Antonio Machado, entre 1912 y 1919).

Otra de las grandes transformaciones que se producen en este momento es la demolición de la mayoría de las puertas de la muralla (con el fin de mejorar el tránsito rodado y la higiene), así como el ocultamiento de numerosos tramos de ésta por viviendas que quedan adosadas a ella, al perder su primigenia función defensiva.

Como contrapartida, en el último tercio del siglo XIX, y gracias el desarrollo de la burguesía latifundista y comercial, asistimos a una gran actividad constructiva y surgen las primeras viviendas de pisos en altura, así como nuevas tipologías de ocio (el casino, el teatro, la plaza de toros…), instituciones benéficas e higiénicas (casas-cuna, asilos, hospitales, cementerios…), centros de enseñanza, etc. También se reforman antiguos espacios urbanos o se aprovechan los solares de antiguos edificios religiosos para crear zonas de paseo y ocio, caracterizados por sus jardines y frondoso arbolado.

Poco a poco se va produciendo el resurgir de ambas ciudades, que comienzan a despuntar en el siglo XX gracias a la producción agrícola y al comercio, produciéndose un importante crecimiento demográfico que va acompañado con su correspondiente ensanche urbanístico.

De forma tímida, Úbeda y Baeza se comienzan también a desarrollar como referentes turísticos, especialmente debido a su carácter pintoresco y a la riqueza de su patrimonio. Úbeda es declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1955, mientras que Baeza recibe tal distinción en 1966. Esta declaración coincide con un gran número de intervenciones destinadas a restaurar sus monumentos y potenciar la imagen de las dos ciudades, que suman el título de Ciudades Ejemplares del Renacimiento en 1975, otorgado por el Consejo de Europa. Finalmente, en 2003 la UNESCO otorgaría a las dos ciudades la declaración de Patrimonio de la Humanidad, lo que supondría su postrera proyección internacional de la mano de eventos como el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza.

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FeMAUB presenta su adelanto para el 25 aniversario en Fitur

El Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (FeMAUB) celebra su 25º aniversario este 2021 y lo hará del 13 de noviembre al 12 de diciembre. La Feria Internacional de Turismo FITUR ha acogido esta semana la presentación de la cita, que se celebrará el próximo otoño en las dos Ciudades Patrimonio de la Humanidad de Jaén. El director del festival, Javier Marín, ha adelantado a la prensa congregada en FITUR parte de la programación de esta fecha tan especial, en la que cumple un cuarto de siglo. “Quién se lo iba a decir a aquellos visionarios que pensaron en los años 90 que las ciudades de Úbeda y Baeza merecían un festival de música antigua que las hermanase, y que eso podría convertirse en un instrumento vivo de acción cultural y turística de dos ciudades tan complementarias, como a la postre se demostró con la Declaración Conjunta de la UNESCO, a la que este festival aportó su grano de arena”, sostiene Marín. “25 años de festival: es fácil decirlo, pero muy difícil conseguirlo. Es un punto de inflexión en la historia de ambas ciudades y un motivo de legítimo orgullo para todas las instituciones y para la sociedad jiennense en su conjunto”, agrega el director de FeMAUB.

Para el equipo del festival, llegar a soplar estas velas se ha convertido en todo un reto, marcado especialmente por la pandemia, que no frenó la actividad, ya que el pasado 2020 se celebró el festival en un formato híbrido, con público presencial y emisiones en directo por streaming a través de YouTube, acercando la cultura y la música antigua a todos los puntos del mapa mundial. “Venimos de una edición compleja, la del año pasado, en la que el FeMAUB fue capaz no sólo mantenerse, sino de llevar a ejecución la totalidad de los conciertos y actividades programadas: un total de 35 actuaciones presenciales, en plena pandemia y con un triple confinamiento perimetral, reducción de aforos a un tercio y muchísimo trabajo”, explica Marín. “Pero ahí estuvimos, defendiendo el programa contra viento y marea, y prestando un servicio público a la sociedad, como se ha venido haciendo durante los últimos 25 años. Creo que supimos hacer de la necesidad virtud y aprovechar la situación para implementar mejoras en ciertas áreas como, por ejemplo, en la comunicación digital, y relanzar nuestro canal YouTube y Redes Sociales, a través de las cuales emitimos vía streaming la totalidad del ciclo principal de conciertos”, añade. Los vídeos del festival recibieron más de 60.000 visitas de todo el mundo.

La historia del festival

El festival inició su andadura en 1997 de manera muy humilde, con solo cuatro conciertos celebrados en un fin de semana. Desde entonces no ha hecho más que crecer en ambición, en prestigio y en apoyo institucional. Es un evento en el que confluyen los distintos niveles de la Administración: está organizado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial de Jaén, los Ayuntamientos de Úbeda y las tres universidades con representación en la provincia: Universidad Internacional de Andalucía, Universidad de Jaén y UNED (a través del Centro Asociado de la Provincia de Jaén). Cuenta además con un apoyo muy destacado del Gobierno central, a través del INAEM (Instituto de las Artes Escénicas y de la Música) y de una de sus unidades: el Centro Nacional de Difusión Musical, con el que realizamos varias coproducciones. Junto a ello hay también patrocinadores privados y otras entidades que año tras año lo hacen posible. Arquitectura institucional un tanto compleja, pero en esa diversidad de apoyos reside también su fortaleza.

Novedades para el 25 aniversario

“Para este 2021 estamos trabajando en un ambicioso plan de acciones que iremos desplegando a partir del próximo otoño. Este año nos ha servido también para formar el archivo del festival, es decir, recopilar la documentación que el evento ha generado y que se va a resumir en un volumen conmemorativo, escrito por diversos especialistas, que contendrá la historia del Festival: esa labor de archivo nos permite ofrecer algunos datos del certamen”, adelanta Javier Marín.

En este cómputo de la actividad que ha mantenido FeMAUB destaca la celebración de 508 conciertos en los más bellos rincones de ambas ciudades; más de 25 cursos y congresos de musicología e interpretación de la música antigua en los que han participado casi 600 personas entre profesores y alumnos; o los 90 programas de estreno con recuperación de patrimonio musical, algunos de los cuales se han llevado al disco y otros muchos han sido grabados por Radio Clásica (Radio Nacional de España). Muchos han sido producciones propias.

“Afrontamos esta edición 2021 con renovadas energías y mucha ilusión por cuanto festejamos nuestras bodas de plata. Es aquí cuando con más claridad va a aflorar el sentido etimológico de la palabra festival, que deriva del latín festivalis, que significa fiesta y celebración. Queremos que esta edición sea justamente eso, una fiesta de la música antigua que compendie los atributos y fortalezas del festival, es decir, aquello que nos hace únicos. Será, por tanto, una edición de carácter retrospectivo en la que se evocarán algunos de los grandes momentos en la historia del certamen y se producirá el reencuentro con conjuntos que han marcado el devenir del festival”, explica Marín.

Junto a esa mirada al pasado, el festival afronta también retos futuros y algunas novedades. La más destacada es que el festival amplía sus fechas de ejecución, cubriendo 5 fines de semana, desde el 13 de noviembre hasta el 12 de diciembre, manteniendo una concentración de eventos en el Puente de la Constitución, que ya se conoce como “el puente de la música antigua”, además de ofrecer un mes completo durante el cual Úbeda-Baeza se convertirán en epicentro del otoño musical español.

El programa prestará igualmente especial atención a efemérides relevantes de la música antigua a las que se dedicarán programas monográficos. Aquí combinaremos los grandes aniversarios musicales internacionales, con otros de carácter estatal del mundo hispanoamericano.

Programación 2021

El concierto inaugural estará a a cargo de la Orquesta Barroca de Sevilla, cuyos componentes están presentes en el festival desde la primera edición, 1997. En Úbeda el sábado 13 de noviembre, tendrá lugar un solemne concierto inaugural con un programa espectacular dedicado, ni más ni menos, que a una de las obras cumbre de la música barroca: los Conciertos de Brandemburgo de Bach, que se compusieron en 1721 (celebramos el tercer centenario de su composición). Es el homenaje del festival al icono universal de la música antigua. La elección de Bach es también simbólica porque su muerte, en 1750, se ha venido considerando como la fecha límite de la música antigua, que es la compuesta antes de 1750.

También habrá grandes programas de recuperación, quintaesencia del festival, con la confirmación de La Grande Chapelle dirigida por Albert Recasens, un conjunto de enorme prestigio cuyos primeros pasos se dieron en el festival en 2004; ahora es un grupo requerido por auditorios de toda Europa y Latinoamérica. Presentan un programa de estreno con polifonía del Renacimiento dedicada, en concreto, a los madrigales de Francisco Guerrero, el gran músico sevillano que fue maestro de capilla en la Catedral de Jaén.

A ellos se suma el conjunto vocal Capella Prolationum y al grupo de ministriles de La Danserye, grupos residentes del festival, que proponen un programa en torno al denominado “príncipe de la música”, Josquin Desprez, el compositor de los Países Bajos de quien este año conmemoramos el V centenario de su fallecimiento, en 1521. Josquin tuvo gran influencia en España, uno de los compositores preferidos por el emperador Carlos V (quien también procedía de Flandes) y de su Secretario de Estado, el ubetense Francisco de los Cobos.

Además, el festival contará con el privilegio de recibir al conjunto asturiano Forma Antiqua que dirige Aarón Zapico, un grupo multipremiado y uno de los referentes de la música antigua en España; es también de los grupos más internacionales, que ya visitó el festival por primera vez en 2008. Presentarán un programa con la música interpretada en los teatros y corralas madrileñas durante el siglo XVIII, un repertorio que ellos interpretan de manera electrizante, con una energía contagiosa.

Otros programas se dedicarán a conmemorar otras efemérides relevantes, como el VIII Centenario del Nacimiento de Alfonso X el Sabio (1221), el V Centenario de la primera Circunnavegación Mundial (1519-1522) de Magallanes y Elcano, que nos recuerdan la vocación americanista que siempre tuvo este festival. También habrá también un guiño a la música andalusí por cuanto el primer concierto del festival, a cargo de un grupo Nassim-Al Andalus, que ya no existe, celebrado el 5 de diciembre de 1997 en Úbeda fue un concierto de música andalusí. Un integrante de aquella formación, Aziz Samsaoui, sigue activo y estará de nuevo en el festival con su nueva formación: la Orquesta Andalusí del Mediterráneo.

También se dedicará un programa al gran compositor argentino Astor Piazzola (centenario de su nacimiento: 1921), reinterpretado desde la perspectiva de la música; un programa de fusión porque el festival es de música antigua, pero se hace en el siglo XXI, por músicos del siglo XXI y para oyentes del siglo XXI. En definitiva, 10 siglos años de música condensados en un festival que cumple 25 años.

Actividades formativas

FeMAUB 2021 acogerá también actividades pedagógicas, otras desarrolladas al aire libre en forma de fanfarrias y exhibiciones de danza, encuentros urbanos de animación para sacar al festival a las calles. Destaca en el programa el X Congreso Internacional de la Sociedad Española de Musicología, el evento de investigación sobre música más importante que se hace en España en cuanto al prestigio de su organización (la Sociedad Española de Musicología, creada en 1977) como en cuanto a volumen de congresistas. Se celebrará en la sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía de 18 al 20 de noviembre. Congresos de este tipo dotan al festival un carácter científico-universitario y crean un espacio común para musicólogos, intérpretes, investigadores y críticos, profundizando en distintas facetas de la música de los siglos XVI al XVIII, tanto española como hispanoamericana.

Habrá otras publicaciones conmemorativas, como un triple CD con los mejores directos y un volumen con la historia gráfica en fotografías. La organización presentará próximamente más nombres para su cartel, entre los que cabe destacar la serie de coproducciones que estamos ultimando con el Centro Nacional de Difusión Musical.