El Clave

El Clave

Si pregunto si sabéis qué es el clave, ¿sabríais decir de qué se trata?

En esta Edición del FeMAUB, queremos hacer hincapié en los instrumentos que tan importantes fueron antaño y que, sin embargo, con el paso de los años, fueron cayendo en el olvido hasta el punto de desaparecer.

Muchos de estos Instrumentos podremos escucharlos a lo largo de este Festival, que se prolonga durante 14 días.

Varvara
Varvara, Pianista
Imagen: Agencia Camera

En el caso del concierto del próximo 2 de diciembre en el Auditorio de San Francisco en Baeza, la pianista Varvara, a través de su programa Del gran barroco alemán al preclasicismo hispano”,  presentará una selección de obras del siglo XVIII, un período de gran importancia por suponer al mismo tiempo el punto culminante y la desaparición de uno de los grandes instrumentos de teclado del Barroco: el clave.

A lo largo del concierto, haremos un recorrido por el siglo XVIII que incluirá las Suites de Händel y Bach que datan del primer cuarto de la centuria. Seguiremos viajando en el tiempo hasta llegar a mediados del siglo para escuchar una selección de Sonatas de Antonio Soler. Llegaremos a la segunda mitad del siglo XVIII con las dos Sonatas de la colección de seis para clave y fuerte-piano de Blasco de Nebra.

Pero os preguntaréis… ¿qué es el clave? ¿qué forma tiene? ¿por qué desapareció? Todas estas cuestiones las resolvemos a continuación.

El ClaveEl clave, también llamado clavecín,  es un instrumento que aparece en Italia alrededor del siglo XIV, como evolución del salterio. A pesar de su aspecto, muy parecido a un piano, aunque de un tamaño menor, es un instrumento de cuerda punteada, con una estructura interior triangular que nos recuerda a un arpa.

Las cuerdas de este instrumento son metálicas y no se tocan a través de los dedos, como por ejemplo la guitarra, sino que un teclado de características similares al del piano acciona un plectro o púa que se encarga de pulsar la cuerda, produciendo el sonido o, mejor dicho, la nota musical.

El clave tuvo su momento de máximo esplendor en la época barroca. Durante este periodo, era posible  ver este instrumento como acompañante y también como solista. El Romanticismo supuso la etapa de decadencia de este bello instrumento. Tras la muerte de compositores como Rameau, Bach, Händel o Scarlatti, entre 1750 y 1764, la música destinada al clavecín fue rápidamente olvidada, pues los compositores estaban cada vez más interesados en el nuevo pianoforte (el antecesor del piano moderno). A partir de ese momento, muchas de las obras compuestas para clave serían interpretadas por el nuevo pianoforte.

A principios del siglo XX, el clave vuelve a resurgir y lo hace con fuerza. Gracias a la decisiva labor de la clavecinista Wanda Landowska el clavecín recupera su protagonismo, eclipsado durante un largo periodo por el piano.

el clave
Interior del clave

Centrándonos en sus características físicas, el clave o clavecín puede tener varios grupos de cuerdas, denominados juegos. Mediante pedales o tiradores, el intérprete puede hacer que suene alguno de ellos de manera independiente, o bien varios de ellos a la vez. Como en el caso del órgano, es posible encontrar claves con uno o dos teclados superpuestos.

Podemos ver claves con 49 teclas y un solo registro o sonido, aunque también existen de 61 teclas por teclado, con dos teclados y varios registros. Al ser un instrumento poco convencional, no se fabrica en serie, sino que se hace a petición del cliente. Por ello, es difícil encontrar dos claves iguales.

¿Habéis acertado? ¿Era esto lo que os imaginabais?

 

 

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